
¿necesitamos una pareja?
la respuesta para mí está clara: no.
nunca he sido víctima de ningún tipo de dependencia, salvo de una necesidad pasajera de tabaco y, eso sí, de la llamada matutina inexcusable del café que me convierte en humano.
no creo, por lo tanto, en una necesidad real de estar con otra persona (en el sentido "estar en pareja") y sí en una necesidad, como tantas otras, creada. en la sociedad de consumo la necesidad emocional, existente ya naturalmente en nosotros, se acentúa como consecuencia directa de la manipulación y el aislamiento producidos por la comunicación incomunicativa. la frialdad es la única mano que rozamos en la caricia, el tacto vibratorio de los aparatos electrónicos y las voces magnetizadas que nos cantan desde nuestras minicadenas y nuestros televisores, atrapándonos a veces en cadencias obsesivas e insanas, llevándonos a veces a pensar que es imposible vivir y ser feliz sin "tener", "poseer" y "ser poseído" de una forma emocional, platónica, sexual.
cuando una relación amistosa consigue llenar todos los huecos platónicos en la necesidad momentánea de compañía, o simplemente en el encuentro casual o convenido, no es necesaria la posesión para la comodidad, la diversión e incluso la química.
no tengo pareja y soy feliz.
una reflexión más sobre las parejas, que me inspiró a escribir este post, aquí
y que conste que a pesar de todo este rollo, yo sigo creyendo en el amor.