
"A menudo me embosca la tristeza de imaginar un mundo árido.
La viva voz cediendo ante la cacofonía de digitales impulsos eléctricos.
No puedo evadir la pregunta de si la mirada conservará su oficio
de ver la lluvia destiñendo la tarde sobre las paredes,
deslavándola en rosa y amarillo.
Me aterra la idea del ojo sin más paisaje que el cuadro de luz de una pantalla omnipresente.
(...)
Me aterra la idea de años sin alma;
años en los que el tiempo sea más importante
que el hombre y la mujer dentro del tiempo.
Sufro ante la posibilidad de que caiga el olvido
sobre la calidez sencilla
de las pequeñas felicidades cotidianas.
Que se pierda en el deslumbre de la máquina
la insuperable dulzura de la piel,
el mínimo y perfecto cosmos
transmitiendo sin más programa que el de la sangre en las
venas,
el universo del amor, la furia,
la soledad buscando quien la libere del silencio.
Pero
¿cómo evitar la seducción de la electricidad, la
superconductividad,
las infinitas circunvalaciones de un microprocesador?
Me tienta el zumbido erótico del espacio cibernético.
La promesa de expansión, el plausible don de la ubicuidad,
la naciente orgía
del conocimiento, el laberinto de infinitas ramificaciones
donde otras mentes
se interconecten con la mía.
Combinarme, compartirme, ser pura energía, calentar con mi pasión de animal de pelos largos el frío metal de circuitos intrincados.
(...)
Aspiro el zumo híbrido de la fruta prohibida
que se ofrece a la ávida ciudad de mi intelecto.
Me deleito en el placer digital,
en el tacto que palpa y descifra
el ritmo de un orgasmo matemático.
Navegando por los vastos espacios interconectados
afirmaré sobre el teclado la nostalgia por las quimeras
y la irrenunciable permanencia de los gozos esenciales:
el rosa oscuro de los cuerpos. su fusión nuclear gestando
el Universo.
La eternidad de los columpios en los parques.
La urgencia de llorar ante el dolor ajeno.
Así daré testimonio de la raíz.
Me alzaré hacia nuevos Universos
llevando en los labios el sabor áspero de la Tierra
madre nuestra en medio de los electrones,
única placenta insustituible."
Gioconda Belli